Antes posibles accidentes de tráfico, llevar al niño en sentido inverso a la marcha es más seguro


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Sentar a un niño en una sillita infantil colocada en sentido contrario a la marcha del vehículo reduce en un 75% el riesgo de sufrir lesiones en caso de accidente, según un estudio realizado por el Race y Cybex, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT). Durante el año 2011 se produjeron en España 42 muertes por accidente de tráfico entre menores de 14 años, cifra que aumenta hasta los 1.150 niños entre 2001 y 2010, según datos de Tráfico.

El estudio constató que el 95% de los conductores encuestados reconoce llevar a los niños en su silla especial, de los cuales un 52% dispone de un anclaje con sistema Isofix, mientras que el resto utilizan el cinturón de seguridad para adaptarla. El 50% de los conductores considera erróneamente que es más seguro llevar un niño en la sillita en sentido de la marcha; un 25% de los usuarios no lo sabía, y tan solo un 21% afirmaba con acierto que lo más seguro es llevar al pequeño en sentido inverso a la marcha.
Los expertos del Race y la DGT destacan que lo mejor es llevar siempre al niño en una silla orientada en sentido inverso a la marcha hasta al menos los dos años, o hasta la recomendación del fabricante, y retrasar el cambio al grupo superior todo lo que se pueda. En el caso de llevar al pequeño en la plaza delantera del vehículo, con un sistema de retención en sentido inverso a la marcha, se debe desconectar siempre el airbag frontal de pasajero para evitar daños en el pequeño.
Según los partes de accidente, las lesiones más frecuentes entre los niños de 0 a 2 años son en el cuello, mientras que entre los 2 y 4 años son en la cabeza y entre los 4 y los 10 en el abdomen. El estudio del Race realizó dos impactos (o crash test) a 64 km/h con dos sillas del grupo I (de 9 hasta 18 kilos) homologadas. El niño, un ‘dummy’ de 18 meses, estaba sentado a la derecha en la parte trasera. En el impacto con un sistema de retención infantil en sentido de la marcha, la cabeza del niño -que no es retenida por nada- se desplaza hacia delante tirando del cuello, sometiendo a éste a una gran tensión al intentar mantener la cabeza en posición. Este hecho puede estirar la médula espinal y el cráneo puede quedar desvinculado, pudiendo ocasionar la parálisis o muerte del niño. En sentido contrario de la marcha, estas zonas quedan mejor protegidas. En un impacto frontal con el dispositivo de retención infantil en sentido contrario de la marcha, las cargas puestas en juego se distribuyen de manera más homogénea en espalda, cabeza y cuello (una gran parte del cuerpo), de forma que el estiramiento del cuello es mucho menor.
El estudio también constató que el 19% de los conductores reconoció haber sufrido alguna situación de riesgo al volante con niños a bordo, de los cuales, el 3% declaró no llevar un sistema de retención infantil en ese momento, poniendo en peligro la vida del menor. Por relación de parentesco con los niños transportados, y como dato anecdótico, se ha detectado un incremento en el número de abuelos que llevan a los niños en el vehículo (sobre todo trayectos escolares), pasando de un 10% en 2011, a un 19% en 2012.
Fuente: diariosur

RINBER abogados, cuenta con un Área específica de abogados especializados en accidente de tráfico y recomendamos, ante un accidente de tráfico, cuente con el asesoramiento de un abogado especialista en reclamación de indemnización por accidentes de tráfico.

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